El pecado arruina la comunión.
Continuando
con la serie del “Pecado”, llegamos a uno de los personajes más conocidos, su
nombre, Adán, el primer hombre en la Tierra.
Adán fue
creado por Dios, fue puesto en el huerto del Edén, se le dieron tareas,
seguramente Adán “Vio que todo lo que había hecho DIOS era bueno en gran
manera” (Gn 1:31); es impresionante pensar en lo que DIOS estaba haciendo,
además ocupándose en la necesidad de Adán le hizo una ayuda idónea (alguien con
quien platicar).
También
conocemos que nuestro DIOS se deleita en la obediencia, por lo que únicamente
les dice que no coman un árbol (ciencia del bien y del mal); pero conoce la
historia, la serpiente engaña a Eva y a Adán, ellos comen, desobediencia,
pecado, muerte.
Adán y
Eva son atraídos, seducidos, caen en la trampa, se dan cuenta de que no era
como pensaban que sería, han sido engañados, quisieran volver el tiempo atrás
pero ya no es posible; teniendo tantos árboles para su disfrute decidieron por
uno prohibido; escucharon una voz que no era la de DIOS que pensaron que tal
vez sabría más que ÉL; se acercaron al árbol cuando debieron mantener la
distancia, la voz que les traía paz ahora les da temor escucharla, ahora no
pasean libres por el huerto, ahora se esconden de la presencia del
Omnipresente.
Pero pensamos…
eso le pasó a Adán y Eva, no a mí; Acaso el pecado ¿No arruina nuestras
comunión?, primero con DIOS “tuve miedo y me escondí”, tenemos vergüenza,
fallamos a Quien nos ha bendecido enormemente, mostramos ingratitud. También
arruina nuestra comunión con los de alrededor,“la mujer que tú me diste”,
cuando fue creada para gozo terminó siendo reproche, lastimamos a los que nos
rodean.
Mi
querido lector, si quiere saber quién está detrás de lo que aparenta ser bueno
pero sabemos que no lo es encontrará al Enemigo, el diablo, con astucia, sembrando
la duda, con un odio hacia los hombres que desean seguir a Dios, disfrazado
como ángel de luz.
Enorme
paréntesis:
Quedamos
impresionados del trato de DIOS con el hombre: Planta el huerto, le da ayuda
idónea, lo busca después de conocer su pecado, establece el castigo y no
teniendo necesidad de nada, decide en su pura soberanía, sabiduría y amor,
establecer un pacto con el hombre, que le permitirá reconciliarse con ÉL, dando
desde el inicio enormes destellos del plan de Redención.
No pasa
por alto la falta, pues ÉL mismo hace las túnicas de pieles, (tal vez un
cordero) para cubrir su desnudez, y un sacrificio.
¿Acaso no
llamamos a esto Justicia y Bondad?
No hay comentarios:
Publicar un comentario