lunes, 5 de mayo de 2014

Serie "El Pecado" (Adán y Eva)

El pecado arruina la comunión. 
Continuando con la serie del “Pecado”, llegamos a uno de los personajes más conocidos, su nombre, Adán, el primer hombre en la Tierra.

Adán fue creado por Dios, fue puesto en el huerto del Edén, se le dieron tareas, seguramente Adán “Vio que todo lo que había hecho DIOS era bueno en gran manera” (Gn 1:31); es impresionante pensar en lo que DIOS estaba haciendo, además ocupándose en la necesidad de Adán le hizo una ayuda idónea (alguien con quien platicar).

También conocemos que nuestro DIOS se deleita en la obediencia, por lo que únicamente les dice que no coman un árbol (ciencia del bien y del mal); pero conoce la historia, la serpiente engaña a Eva y a Adán, ellos comen, desobediencia, pecado, muerte.

Adán y Eva son atraídos, seducidos, caen en la trampa, se dan cuenta de que no era como pensaban que sería, han sido engañados, quisieran volver el tiempo atrás pero ya no es posible; teniendo tantos árboles para su disfrute decidieron por uno prohibido; escucharon una voz que no era la de DIOS que pensaron que tal vez sabría más que ÉL; se acercaron al árbol cuando debieron mantener la distancia, la voz que les traía paz ahora les da temor escucharla, ahora no pasean libres por el huerto, ahora se esconden de la presencia del Omnipresente.

Pero pensamos… eso le pasó a Adán y Eva, no a mí; Acaso el pecado ¿No arruina nuestras comunión?, primero con DIOS “tuve miedo y me escondí”, tenemos vergüenza, fallamos a Quien nos ha bendecido enormemente, mostramos ingratitud. También arruina nuestra comunión con los de alrededor,“la mujer que tú me diste”, cuando fue creada para gozo terminó siendo reproche, lastimamos a los que nos rodean.  

Mi querido lector, si quiere saber quién está detrás de lo que aparenta ser bueno pero sabemos que no lo es encontrará al Enemigo, el diablo, con astucia, sembrando la duda, con un odio hacia los hombres que desean seguir a Dios, disfrazado como ángel de luz. 

Enorme paréntesis:
Quedamos impresionados del trato de DIOS con el hombre: Planta el huerto, le da ayuda idónea, lo busca después de conocer su pecado, establece el castigo y no teniendo necesidad de nada, decide en su pura soberanía, sabiduría y amor, establecer un pacto con el hombre, que le permitirá reconciliarse con ÉL, dando desde el inicio enormes destellos del plan de Redención. 
No pasa por alto la falta, pues ÉL mismo hace las túnicas de pieles, (tal vez un cordero) para cubrir su desnudez, y un sacrificio.

¿Acaso no llamamos a esto Justicia y Bondad?  

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