lunes, 5 de mayo de 2014

Los que sostienen mi vida


El Salmo 54:4 dice “He aquí, Dios es el que me ayuda; El Señor está con los que sostienen mi vida”; en muchas ocasiones he experimentado éste bello versículo. ¿Cuántas personas El Señor ha puesto a mi alrededor para ayudarme, para sostenerme, para darme lecciones? Puedo recordar bastantes de ellas; hoy sólo hablaré de una que me ayuda a entender la gracia.

Gracia es un regalo que te dan sin merecerlo, te lo dan porque quieren dártelo y porque tiene la capacidad de darlo.
Hace tiempo atrás, un hermano no sabiendo mi oración me enseñó lo que es gracia. Escuchó la necesidad que pasaba, y se ofreció de corazón a ayudar porque tenía la capacidad para hacerlo; al inicio yo me negaba a aceptar el regalo, había orado por aquello y Dios había respondido através de él, tuve que aceptarlo (doblegando mi orgullo), y pude disfrutar lo que Dios había preparado para mí, El Señor está con los que sostienen mi vida.

Dios es el que me ayuda, me hizo entender un poco más de la gracia; Dios respondió mi oración, me sentí escuchado (un momento asustado por la respuesta), como cuando oraban por Pedro y sale de la cárcel y no lo pueden creer, algo así; El Señor está con los que sostienen mi vida.

Gloria a Dios por las personas que nos rodean, que nos llevan a fortalecernos en el Señor, que nos ayudan porque Dios les envía.. Seguramente puedes recordar a algunos de ellos y decir.. He aquí Dios es el que me ayuda; El Señor está con los que sostienen mi vida.






Serie "El Pecado" (Adán y Eva)

El pecado arruina la comunión. 
Continuando con la serie del “Pecado”, llegamos a uno de los personajes más conocidos, su nombre, Adán, el primer hombre en la Tierra.

Adán fue creado por Dios, fue puesto en el huerto del Edén, se le dieron tareas, seguramente Adán “Vio que todo lo que había hecho DIOS era bueno en gran manera” (Gn 1:31); es impresionante pensar en lo que DIOS estaba haciendo, además ocupándose en la necesidad de Adán le hizo una ayuda idónea (alguien con quien platicar).

También conocemos que nuestro DIOS se deleita en la obediencia, por lo que únicamente les dice que no coman un árbol (ciencia del bien y del mal); pero conoce la historia, la serpiente engaña a Eva y a Adán, ellos comen, desobediencia, pecado, muerte.

Adán y Eva son atraídos, seducidos, caen en la trampa, se dan cuenta de que no era como pensaban que sería, han sido engañados, quisieran volver el tiempo atrás pero ya no es posible; teniendo tantos árboles para su disfrute decidieron por uno prohibido; escucharon una voz que no era la de DIOS que pensaron que tal vez sabría más que ÉL; se acercaron al árbol cuando debieron mantener la distancia, la voz que les traía paz ahora les da temor escucharla, ahora no pasean libres por el huerto, ahora se esconden de la presencia del Omnipresente.

Pero pensamos… eso le pasó a Adán y Eva, no a mí; Acaso el pecado ¿No arruina nuestras comunión?, primero con DIOS “tuve miedo y me escondí”, tenemos vergüenza, fallamos a Quien nos ha bendecido enormemente, mostramos ingratitud. También arruina nuestra comunión con los de alrededor,“la mujer que tú me diste”, cuando fue creada para gozo terminó siendo reproche, lastimamos a los que nos rodean.  

Mi querido lector, si quiere saber quién está detrás de lo que aparenta ser bueno pero sabemos que no lo es encontrará al Enemigo, el diablo, con astucia, sembrando la duda, con un odio hacia los hombres que desean seguir a Dios, disfrazado como ángel de luz. 

Enorme paréntesis:
Quedamos impresionados del trato de DIOS con el hombre: Planta el huerto, le da ayuda idónea, lo busca después de conocer su pecado, establece el castigo y no teniendo necesidad de nada, decide en su pura soberanía, sabiduría y amor, establecer un pacto con el hombre, que le permitirá reconciliarse con ÉL, dando desde el inicio enormes destellos del plan de Redención. 
No pasa por alto la falta, pues ÉL mismo hace las túnicas de pieles, (tal vez un cordero) para cubrir su desnudez, y un sacrificio.

¿Acaso no llamamos a esto Justicia y Bondad?  

martes, 25 de marzo de 2014

El Arca de Noé. Parte 1

Hace unos días salio en cines la película titulada “NOÉ”, no he tenido la oportunidad de verla, (mi intención no es hacerle propaganda), además si Ken Ham dice que no hay que ir le creeré, pero el relato bíblico si me hizo recordar las profundidades de la Escritura.
La Biblia relata la historia de Noé, así como también presenta una profundidad en su significado.

1. Causa del diluvio: “La maldad del hombre”
Génesis 6:5 “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la Tierra”.
Génesis 6:11 “Y se corrompió la Tierra……. y estaba llena de violencia”
Dios es santo. “Habacuc 1:13  Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio”

2. Características del entorno y del arca.
a). Era algo nunca antes visto
Nunca había llovido sobre la Tierra, pues subía un vapor que regaba la Tierra (Gn 2:5).
Noé tuvo que creer la Palabra de Dios.

b). Todos tenían la oportunidad de subir.
El arca tenía las dimensiones para almacenar a los habitantes y a los animales (Ken Ham lo explica muy bien), cada uno podía decidir creer a la Palabra de Dios dicha a Noé o no creerla basados en que nunca había sucedido algo así.
Noé y su familia tuvieron que tomar la decisión de subir.

c). Todo el que quería entrar tenía que hacerlo por la puerta.
La única forma de entrar al arca era por la Puerta.
Noé y su familia, entraron por ella.

d). Dios cerró la puerta. (Gn 7:16)
Llegado el momento del diluvio, Noé entró con su familia (Esposa, 3 hijos y sus esposas) y Dios determinó que el tiempo se había acabado. Mientras aún había tiempo la puerta permaneció abierta.
Noé y su familia entraron antes de que la puerta fuera cerrada por Dios.

e). A Noé no le bastaba con construir el arca, sino con entrar para ser salvo.
Noé tenía fe al creer que lo que nunca había visto pasaría, también tenía fe al construirla, y tenía fe en que el arca iba a soportar la tempestad, tenía fe que Dios iba a cumplir su Palabra en el medio de salvación que había provisto.
Noé tuvo que entrar al arca para ser salvo.