Mientras leía el capítulo
de un libro (Salvaje de corazón), me llamó la atención una de idea que tenía
Eva cuando fue tentada por la serpiente ahí en Génesis 3.
La serpiente como era
astuta sembró la duda en el corazón de Eva haciendo pensar a la madre de los
vivientes así:“Creo que Jehová Dios me está negando algo bueno”.
Hasta día de hoy es la
mentira más grande establecida por el enemigo en el corazón del hombre para
hacerlo caer y darse cuenta por su propia experiencia que DIOS tenía razón.
El enemigo es engañador,
padre de mentira (Jn 8:44), y astuto (Gn 3:1), y esta estrategia le ha
funcionado por años. Siempre llega sembrando la duda pero va más allá, ya que
siempre quiere poner en duda el carácter de Dios (“Con que Dios ha dicho”),
pero también quiere hacer que el creyente piense que DIOS le esta negando algo.
El enemigo arroja ideas
(insistentemente) para hacernos pensar que Dios nos está negando algo, por
ejemplo: el sexo, el amor, la paz, la diversión, la felicidad, el trabajo
perfecto, entre muchas otras cosas que pudiéramos enumerar.
Eva pensó que Dios le
estaba negando ser como ÉL, y vio que el árbol era bueno para comer (los deseos
de la carne), y agradable a los ojos (los deseos de los ojos), y árbol codiciable
para alcanzar sabiduría (la vanagloria de la vida), Tremenda trampa que el
diablo había sembrado.
Sabemos que DIOS se
deleita en obediencia (1 Sam 15:22), y el hombre, al igual que en el huerto, de
muchas cosas puede participar pero de lo que DIOS ha dicho que NO, se tiene que
abstener o esperar a que DIOS diga que es lícito, y sin embargo, a veces
creemos que DIOS nos está negando algo bueno.
Nos pasa como Eva, ¿Qué
tan malo podría ser?, hasta que probamos y entonces las consecuencias de
nuestro propio pecado nos acaba, entonces entendemos y sabemos que DIOS tenía
razón (siempre la tiene), y que no nos negaba algo bueno, sino que nos guardaba
de los estragos del pecado, de la vergüenza de la falla, de la contaminación de
nuestro corazón, pero sobre todas las cosas nos guardaba para que no
sintiéramos el dolor que es darle la espalda a DIOS, del dolor que es fallar al
único que nos ha extendido la mano, ÉL.
¿Cuántos hombres sufriendo
por el pecado? Por creer que DIOS les estaba negando algo bueno, como el sexo
antes del matrimonio, la diversión, etc.
¿Cuánta murmuración en la
iglesia por presunción de que nosotros también somos dignos y partícipes de tal
ministerio? (Num 12:8)
DIOS no nos está negando
algo bueno; seguramente ud me ha de comprender; cuando hemos caído, terminamos
intentando escondiéndonos del Omnipresente, temerosos de escuchar la voz del
que es Amor, desnudos, admitiendo nuestra falta.
Lo que me maravilla es que
DIOS siempre hace la pregunta ¿Dónde estas tú? Busca al hombre, cubre la
desnudez del hombre, y emite la consecuencia del pecado,
Al final de nuestra
desobediencia reconocemos y con la cabeza agachada decimos “Tenías razón… no
debí haber comido de aquél árbol prohibido, Tú nunca me negaste algo bueno, tan solo me estabas guardando”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario