martes, 25 de marzo de 2014

Serie "El pecado" (El pueblo)

El pecado come todo lo que puede.
La gangrena es una de las enfermedades que me ha puesto a pensar en el pecado, pues como bien es sabido va en progresión comiendo todo lo que está a su paso, por ello casi siempre es necesario amputar la parte afectada para que no cause más daño.
Siguiendo con la serie de “el pecado” no veremos un personaje, sino a un grupo de personas llamada Israel. El pueblo que Dios escogió en su voluntad para amarlos, no por nada especial que hubiera en ellos sino por pura gracia.

La Biblia relata la historia de este pueblo, promesa hecha a Abraham y transmitida por generaciones, creída por José también que Dios les daría la Tierra Prometida, libertada de la esclavitud de Egipto, y con los cuidados de Dios, pero en su corazón decían ¿No había sepulcros en Egipto? nos has sacado para que muramos en el desierto, ¿Qué hemos de beber?, aún recordamos cuando comíamos pan hasta saciarnos, Danos agua para que bebamos.
Sigue avanzando y alcanza a los más cercanos (la propia familia) que murmuran en contra de Moisés; sigue en aumento que alcanza a los ministros (Datán, Abiram, Coré) que se rebelan contra Aarón y Moisés; y sigue en aumento que alcanza al pueblo de guerra pues no podremos conquistar la Tierra Prometida porque hay gigantes.

Entran a la Tierra, es el mismo Dios que les ordena que no hagan alianza con los moradores de la tierra no sea que los hagan pecar, que sean tropezadero, pero así lo hicieron, tomaron mujeres extranjeras, adoraron a sus dioses, y como bien sabemos la desobediencia trae cautividad.        

Pero pensamos… eso le pasó al pueblo de Israel, no a mí; Acaso el pecado ¿No se va comiendo todo lo que está a su paso?, nos hace desconfiar de Dios, nos roba la paz, nos quita el gozo, envejece los huesos, acaba las fuerzas, nos hace sentir insatisfechos, como gangrena todo lo que está a su paso.

Mi querido lector, las cosas están escritas para que aprendamos de ellas, el que no aprende de la historia está condenado a repetirla, es por eso que “Necesitamos cortar con el pecado sino es muy probable que se empiece a infectar todo el cuerpo”, confesándolo a Dios, pidiendo ayuda.

Enorme paréntesis.

Dios ama a este pueblo, por amor a Abraham, Isaac, Jacob cumplirá sus promesas para ellos, por amor a David, todas y cada una. Oseas 11 relata la compasión pura y santa por su pueblo, 11:2,3, “Cuanto más los llamaba se alejaban pero con todo eso enseñaba a andar tomándole de los brazos”, 11:8 relata ¿Cómo podré abandonarte?. El pueblo es su "Especial tesoro", "la niña de sus ojos". ¿Acaso no llamamos a eso fidelidad?

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