El pecado come todo lo que puede.
La gangrena
es una de las enfermedades que me ha puesto a pensar en el pecado, pues como
bien es sabido va en progresión comiendo todo lo que está a su paso, por ello
casi siempre es necesario amputar la parte afectada para que no cause más daño.
Siguiendo
con la serie de “el pecado” no veremos un personaje, sino a un grupo de
personas llamada Israel. El pueblo que Dios escogió en su voluntad para
amarlos, no por nada especial que hubiera en ellos sino por pura gracia.
La Biblia
relata la historia de este pueblo, promesa hecha a Abraham y transmitida por
generaciones, creída por José también que Dios les daría la Tierra Prometida,
libertada de la esclavitud de Egipto, y con los cuidados de Dios, pero en su
corazón decían ¿No había sepulcros en Egipto? nos has sacado para que muramos
en el desierto, ¿Qué hemos de beber?, aún recordamos cuando comíamos pan hasta
saciarnos, Danos agua para que bebamos.
Sigue
avanzando y alcanza a los más cercanos (la propia familia) que murmuran en contra
de Moisés; sigue en aumento que alcanza a los ministros (Datán, Abiram, Coré)
que se rebelan contra Aarón y Moisés; y sigue en aumento que alcanza al pueblo
de guerra pues no podremos conquistar la Tierra Prometida porque hay gigantes.
Entran a
la Tierra, es el mismo Dios que les ordena que no hagan alianza con los moradores
de la tierra no sea que los hagan pecar, que sean tropezadero, pero así lo
hicieron, tomaron mujeres extranjeras, adoraron a sus dioses, y como bien
sabemos la desobediencia trae cautividad.
Pero
pensamos… eso le pasó al pueblo de Israel, no a mí; Acaso el pecado ¿No se va
comiendo todo lo que está a su paso?, nos hace desconfiar de Dios, nos roba la
paz, nos quita el gozo, envejece los huesos, acaba las fuerzas, nos hace sentir
insatisfechos, como gangrena todo lo que está a su paso.
Mi
querido lector, las cosas están escritas para que aprendamos de ellas, el que
no aprende de la historia está condenado a repetirla, es por eso que
“Necesitamos cortar con el pecado sino es muy probable que se empiece a
infectar todo el cuerpo”, confesándolo a Dios, pidiendo ayuda.
Enorme
paréntesis.
Dios ama
a este pueblo, por amor a Abraham, Isaac, Jacob cumplirá sus promesas para
ellos, por amor a David, todas y cada una. Oseas 11 relata la compasión pura y
santa por su pueblo, 11:2,3, “Cuanto más los llamaba se alejaban pero con todo
eso enseñaba a andar tomándole de los brazos”, 11:8 relata ¿Cómo podré
abandonarte?. El pueblo es su "Especial tesoro", "la niña de sus ojos". ¿Acaso no llamamos a eso fidelidad?
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