La
promesa cumplida es un préstamo para dar gloria a Dios.
Ana estaba convencida de
que Dios le había dado ese hijo (1 Sam 1:27), Abraham estaba convencido de que
Dios tenía el poder para resucitar a Isaac (Heb 11:19) y que tenía el pleno
derecho de pedírselo.
¿Qué de nosotros?, Nuestra
pareja dice que pertenece a Jehová (Pro 19:14), nuestros hijos dice que son
herencia de Jehová (Sal 127:3), nuestro cuerpo dice que no es vuestro es de
Dios (1 Cor 6:19),de ÉL recibimos todo (1 Cor 4:7). Todo lo que tenemos tan
sólo es un préstamo, y es para darle la gloria a Dios.
¿Qué hago con un préstamo?,
lo cuido para entregar buenas cuentas AL que me lo presto, debo tener cuidado
de lo que se me da, pues la promesa cumplida es para cuidarla, y también
disfrutarla. Abraham lo hizo en sus días, aún cuando era ya viejo, buscó esposa
para Isaac (lo cuido de la mujer extraña) y también disfruto a su hijo, Ana lo
puso en las manos de Jehová (lo entregó al abrigo del Altísimo).
La
promesa cumplida siempre enseña el carácter de Dios.
Todo lo que Dios hace es
bueno en gran manera, todo. Ana entendía muy bien el carácter de Dios, diciendo
“Halle tu sierva gracia delante de tus ojos”, y entonces Jehová se acordó, Ana
conoció la gracia del Señor. Abraham entendió de una manera más profunda la
provisión de Dios a como lo había hecho cuando tuvo a Isaac (pues también era
algo asombroso tener un hijo en la vejez), nunca imaginó la manera en que Dios
proveería el cordero, fue asombrado (Jehová-jireh).
Cuando Dios responde
nuestra oración, lo hace de una manera en la cuál muestra Su carácter: Bueno,
amor, sorprendente; y nos deja ver su gracia, su provisión, su cuidado.
¿Qué hicieron Ana y
Abraham? Ellos reconocían que ante Dios estaba todo el control, tuvieron plena
confianza en los planes de Dios, derramaron su corazón, y hallaron gracia
delante de Dios.
La
promesa cumplida cuando de nuevo se entrega a Dios nos hace adorar.
Abraham y Ana iban con una
ofrenda para entregar por sus promesas cumplidas; ambos vieron lo que Dios
realizo, y entonces adoraron.
El salmista dice “Bendice,
alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios”(Sal 103:2) y
empieza a dar una lista de todas las cosas que se nos ha hecho y que se nos han
dado. ¿Cuándo se ha olvidado DIOS de sus promesas? Nunca, e incluso las tiene
más presentes que nosotros que las recibimos; ¿Cuándo ha quebrantado Dios su
pacto? Nunca, siempre ha permanecido fiel. Nuestro problema es que olvidamos lo que se ha
hecho por nosotros y lo que se nos ha dado, por eso el recordatorio es “Bendice
y no olvides”.
Miremos a nuestro
alrededor, a nuestro interior, y veamos al cielo a nuestro Señor y Dios por
todo lo que se nos ha dado sin merecer, porque las promesas cumplidas del Señor
en nuestra vida han sido muchísimas, y todas han sido llenas de gracia.
amen , el señor sigue cumpliendo sus promesas :)
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